El que busca ser todo regazo.

 


El que busca estar siempre dentro.

El que no se jacta de ser vulnerable ante las fieras.

 

El que juega el juego.

El que pone todavía más en peligro su trabajo.

 

El que desprecia la victoria.

El que no observa ni examina pero con presencia de espíritu mantiene su disponibilidad para los signos.

 

El que se deja conmover.

 

El que muestra sus ojos.

 

 

El que empuja por delante.

 

El que hace señas a los otros.

El que decide sólo cuando está entusiasmado.

 

El que fracasa tranquilo.

El que toma su tiempo y sobretodo el que da rodeos.

 

 

El que se deja llevar por caminos que no querría recorrer.

 

El que hace vacaciones.

El que no se deja por oír ningún viento.

 

El que desprecia la desgracia.

 

El que destruye con risa el conflicto.

 

El que se mueve hacia su color propio hasta que está en lo justo y el susurro de su voz ya fuera de sí es todo amor.

 

El que va detrás de ti .

Ser arrojado no es tanto poner en riesgo lo que somos cuanto el ser mismo de aquello en que podríamos consistir. El arrojo no es un echar por la borda; es un echarse a nadar, no un pasivo caer; es un acto de contenida y libre resistencia, un combate, una conjugación, una verdadera vuelta sobre sí, de repente, una y otra vez. Nadar el cuerpo todo, su multiplicidad y singularidad, sólo se ofrece en un riesgo permanente. El riesgo del pensar implica siempre un arriesgarse y arriesgar, que es el del aprender, quizá, lo que nadie sabrá: nadar en el propio cuerpo en la insondable superficie de la vidfa. (…) Se trata de dar un verdadero salto, un brinco, casi un golpe. Es el salto a la ontología. Saltamos al ser, al ser en sí, al ser en sí del pasado. Se trata de una memoria inmemorial y ontológica. (…) El cuerpo ya no es el obstáculo que separa el pensamiento de sí mismo.

La arquitectura es el medio más simple de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de engendrar sueños. No se trata solamente de la articulación y la modulación plásticas, expresión de una belleza pasajera, sino de una modulación influencial que se inscribe en la curva eterna de los deseos humanos y del progreso en su realización.

 

saltar + ensoñar + vivir + pajarear + investir = inmanentear 1 / 2 / 3 / 4 / 5 / 6 / 7 / 8 / 9 /
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