El sonido de la catástrofe

Rafael Sánchez-Mateos Paniagua / WEBZINE BILBOQUET#7 REAL jun2007 / ISSN 1886-8932

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Muros y trompetas

 

 

........La Ciudad de Jericó estaba cerrada a cal y canto ante los israelitas. Nadie podía salir ni entrar. Dios habló a Josué. “Todos los soldados rodead la ciudad dando una vuelta alrededor, y así, durante seis días. Siete sacerdotes llevarán siete trompas delante del arca; al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las trompas; cuando den un toque prolongado, cuando oigáis el sonido de la trompa, todo el ejército lanzará el alarido de guerra; se desplomarán las murallas de la ciudad, y cada uno la asaltará desde su puesto” (1)  Dios es todo un estratega. Leed el antiguo. Un manual para el soldado trascendente. El signo está dado. Dios nos sirve sus signos. La música de la muerte ha de sonar antes de su danza. Las trompetas harán caer los muros y los cuchillos y maderos de los judíos harán caer los cuerpos. La música no mata en Jericó; la música de las trompetas derriba, abre paso, se apodera –no empodera- rompe la defensa y permite entrar al pueblo elegido, que avanza haciendo sonar el alarido de guerra. Lo importante es la estrategia. “No alcéis la voz, no se os escape una palabra hasta el momento en que yo os mande gritar. Entonces gritaréis.” El sigilo del asesino que luego comienza a gritar con todas las fuerzas. Hacer sonar el alarido siniestro que ha de hacerse, tras la masacre, con el poder. En nombre de Dios. Una masacre auspiciada por la gran piedad del único Dios. Dios entrega la ciudad. Que tiemble de miedo Jericó. Un exterminio consagrado por la mano de Dios. Una vez cumplido el ceremonial de las seis vueltas. Una vez los sacerdotes han trazado en círculos la diana -círculos magnéticos que señalan la llegada de la justicia de Dios- los siete sacerdotes harán sonar sus siete trompetas. Entonces el grito entrará victorioso a Jericó. Porque Dios lo enciende en su garganta. Sólo ha de quedar con vida la prostituta Rajab. La prostituta que dio cobijo a los que preparaban la caída de la ciudad. La prostituta que tendió una soga en su ventana y permitió escapar a los rebeldes-emisarios de Dios. La prostituta que anudó un cordón rojo en su puerta para que el exterminio no entrara a su casa el día de la sinfonía total (2) . El ejército de Dios no habrá de tocar ni un gramo de oro, plata o bronce. Toda riqueza que en Jericó se encuentra es del Señor y a él será consagrada. La riqueza y la sangre que allí se derrame. Sonaron las trompas. Al oír el toque, lanzaron todos el alarido de guerra. Las murallas se desplomaron y el ejército dio el asalto a la ciudad, cada uno en su puesto, y la conquistaron. Consagraron al exterminio todo lo que había dentro: hombres y mujeres, muchachos y ancianos, vacas, ovejas y burros, todo lo pasaron a cuchillo…e incendiaron la ciudad y cuanto había en ella.” (3) Menos la casa de la puta. Menos la casa cuartel de Dios. Dios bendiga a las prostitutas de Dios. Dios bendiga los cuchillos. Que Dios azote con su mano justa la humanidad y la haga perecer. Que Dios lance sus tanques contra la ciudad. Siete palestinos internados en una cárcel de Jericó. Los guardianes son americanos e ingleses. La cárcel es palestina. Los vigilantes juegan a las cartas. Cantan hip hop y beben cerveza importada. Dios ha mandado a los guardianes abandonar su vigilancia. Dejad vuestros puestos. La ira de Dios entrará en esta prisión y otorgará castigo. Los americanos y los británicos acaban su partida y abandonan sus puestos. Salen a fumar un cigarrillo. Salen a surfear un rato. Las prostitutas salen a fumar un cigarrillo. No tocar la casa de la prostituta que ayudo a escapar a los emisarios del pueblo elegido. Los carros de combate dan seis vueltas a la cárcel. Ni un murmullo mientras. Israel hace sonar sus siete trompetas y los muros caen. Los muros de la cárcel caen y los muros de Israel crecen y crecen. Muros y trompetas. Siete palestinos son arrestados de lo que ya era un arresto. Siete palestinos de Frente Popular para la Liberación de Palestina. Estaban en la cárcel pero Israel derriba los muros de esa cárcel para meterlos en otra cárcel. Los siete presos desnudos asisten al concierto del exterminio. La música de Dios. El estado de Dios. El ejército de Dios. ¿Quién sería capaz de estar desnudo, tan sólo durante un segundo, ante Dios? (4)

........Las otras siete trompetas –las mismas siete trompetas pero afinadas con el tono definitivo e inescrutable, el tono apocalíptico del azote de Dios- son las trompetas de los ángeles negros, orquestados por el ángel del incensario. La química de Dios; este ángel mezcla distintos aromas, distintos ungüentos, distintas sustancias y las introduce en su incensario, lo llena de ascuas ardientes y los arroja a la tierra. El terrorista celestial. Empieza el concierto-espectáculo “Hubo truenos, estampidos, relámpagos y un terremoto. Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se aprestaron a tocarlas” (5) No es Häendel. No es Jorge II. No se celebra la Paz de Aquisgrán. Es el fuego sonoro de la voz divina. El concierto empieza con las cuatro primeras trompetas. La primera hizo que sobre la tierra cayera granizo y centellas mezcladas con sangre. Un tercio de la tierra, un tercio de los árboles y un tercio de la hierba quedó abrasado. La trompeta lanzallamas. La segunda trompeta arrojó en su disparo un enorme bólido incandescente. Un tercio del mar se convirtió en sangre. Un tercio de los seres del mar murió. Un tercio de las naves naufragó. La trompeta náutica. La tercera trompeta hizo que del cielo se desprendiera un gran cometa y lo estrelló contra los ríos y los manantiales. El cometa lleva el nombre de Ajenjo. La NASA y el Vaticano intercambiaron cartas. El Papa se interesó por el cometa Hale-Bopp. Europa no estaba acostumbrada a poner nombres pop a las señales de Dios. Aunque quien nos iba a decir que el pop sería tan mesiánico como los primeros profetas. El Ajenjo convirtió el agua en amarga. Y mucha gente murió. No sabemos si una tercera parte. La trompeta pop. La cuarta trompeta repercutió en un tercio del sol y en un tercio de la luna y en un tercio de las estrellas. El universo entenebreció. Al día le faltó un tercio de su luz y lo mismo a la noche. La trompeta oscura. Un águila se lamentaba. Ay de los habitantes de la tierra por los restantes toques de trompeta, por los tres ángeles que ahora van a tocar”(6) . Los tres ángeles que restan son los ángeles del lamento. Ángeles-¡Ay! Ángeles ¡WHAAAMM! El Ángel del abismo hace tocar la quinta trompeta o el primer ¡Ay!. Abre el pozo del abismo, del cual sale, como de un horno, el humo negro del que brotan langostas, escorpiones y ponzoñas (7) . La trompeta monstruosa. Tales bichos no debían hacer daño ni a la hierba ni a los árboles ni a nada verde. Por órdenes del supremo sólo debían hacer daño a los hombres que no llevaran la marca de Dios en la frente. No matarlos. Sólo atormentarlos durante cinco meses. Durante estos cinco meses de sinfonía total los hombres “buscarán la muerte y no la encontrarán, ansiarán la morir y la muerte huirá de ellos”  El primer ¡Ay! ha pasado. Aún quedan dos. El sexto ángel toca su trompeta y quedan sueltos los nudos que anudaban los brazos de cuatro ángeles al Éufrates. Ellos convocaron al ejército y la caballería. Doscientos millones sumaban. Juan lo oyó. El escatológico Juan oyó doscientos millones. La caballería aniquiló una tercera parte de la humanidad. La cabalgata. El Coro de Die Walküre sonando a todo volumen desde los helicópteros letales que capitanea el Coronel Bill Kilgore. Me encanta el olor a napalm por la mañana. Me encanta escuchar las trompetas al amanecer. No veas cómo se ponen los chicos cuando lo escuchan. Mira como se fuman un cigarrillo. Mira cómo abandonan su puesto de vigilancia. Mira como hacen surf. Mira qué olas (8) . Los surfistas del infierno. La trompeta del batallón. Mientras, los hombres que quedaron, no se arrepentían, ni de su lujuria, ni de sus robos, ni de sus maleficios, ni de sus homicidios, ni de sus pecados. Ni los vietnamitas. Ni los palestinos. Ni los nicaragüenses. Los hombres en la tierra seguían dándole la espalda a Dios. El sexto músico angelical baja del cielo, vigoroso, envuelto en una nube. En su cabeza; el arcoiris. Su rostro parece el sol y sus piernas dos columnas de fuego. Lleva una partitura. El director da paso a su garganta. “Plantó el pie derecho en el mar y el izquierdo en la tierra y dio un grito estertóreo, como rugido de león; al gritar él hablaron las voces de los siete truenos”. Juan tiene la tentación de escribir lo que dijeron los siete truenos pero Dios para su pluma. Aún no Juan. Aún tienes que profetizar contra muchos pueblos.Ve a coger el libro abierto de la mano del ángel y cómetelo” Juan ha de comerse la partitura del sexto ángel. La partitura que sirvió al mundo de su grito fatal. Juan ha de comérsela. ¿Qué sabor siniestro tendrá? Dulce y amarga como la miel. Gastronomía apocalíptica. Comerse La Pasión según San Mateo. Comerse una partitura de Cage. Comerse una partitura de Johnny Rotten. El séptimo ángel. Todos conocemos su canción. La trompeta-fin. La trompeta total. El juicio sónico. Luego la mujer y el dragón. Y el arcángel San Miguel. Todos conocemos su canción. Todos conocemos cómo acaban los finales.

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(1) Nueva Biblia Española. Trad. Julián Mateos y Luis Alonso Schökel. Josué 6, 1-21.

(2) Nueva Biblia… Op. cit. Josué 2, 1-24.

(3) Nueva Biblia…Op. cit. Josué 6, 1-21.

(5) Nueva Biblia…Op. cit. Apocalipsis 8, 9,10,11.

(6) Nueva Biblia…Op. cit. Apocalipsis 8, 1-13

(7) “Las langostas tienen aspecto de caballos aparejados para la guerra; llevan en la cabeza una especie de corona dorada y la cara parece de hombre; las crines son como pelo de mujer y los dientes parecen de león. Tienen el pecho como corazas de hierro y el fragor de sus alas diríase el fragor de carros con muchos caballos que corren al combate. Tienen colas con aguijones, como el escorpión, y en la cola la ponzoña para dañar al hombre durante cinco meses. Están a las órdenes de un rey: el ángel del abismo; en hebreo su nombre es Abaddón; en griego Apolíon, exterminador.” Nueva Biblia…Op. cit.  Apocalipsis 9, 1-12

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